Servicios como Droplr o CloudApp hacen que compartir archivos con cualquier persona sea coser y cantar. Con estas aplicaciones basta con arrastrar el archivo que queremos compartir a un icono y automáticamente se subirá a Internet y se generará un enlace para que podamos compartirlo.

Estos servicios son muy fáciles de utilizar y pintan muy bonito pero ¿qué pasa con esos archivos? Normalmente cuando los subimos, le pasamos el enlace a la persona que queremos y quedan subidos a sus servidores para siempre y nos olvidamos completamente de él. ¿Qué pasa si quiero tener un mayor control sobre los archivos que comparto?
Con FTP Dropper es posible tener las ventajas de los dos mundos: la facilidad de simplemente tener que arrastrar nuestro archivo a un icono y la seguridad de tener en nuestro propio alojamiento web nuestros archivos.

